
Siempre quise sacarte sonrisas y eso creo que lo conseguí, siempre quise ser esa por la cual perdías el control, siempre quise ser por la que enloquecías. Quería ser la razón de tu felicidad y la luz que te iluminaba. Quise ser la diferente, no pretendía ser una mas. Quería que me llevaras dentro tuyo por siempre, quería estar tatuada en tu memoria, quería darte besos que no olvides nunca y decirte las palabras justas para enamorarte. Quería llegar a tu corazón y hundirme en tu alma. Quería que te dieras cuenta que yo era diferente a cualquier otra solo por el echo de que yo te quería y tu tristeza era la mía. No pienso rendirme si todavía queda algo de ese fuego que un día juntos encendimos pero ¿Como saber si es lo correcto seguir o alejarme rendida? De las dos maneras se que va a doler, pero ya estoy metida en este juego, tengo que jugar. Mucho tiempo me he dedicado a perderte, me toca dedicarme a arreglar todas las partes del castillo que se derrumbo. Me toca ahora, entregarme al dolor.
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